——-Chen Wan de la Universidad Normal de JIangsu
El 15 de mayo de 2025, con motivo del décimo aniversario de la iniciativa de la Comunidad de Futuro Compartido China-América Latina, un grupo de estudiantes de la Universidad Normal de Jiangsu emprendió un viaje a través de fronteras lingüísticas y culturales. No eran periodistas tradicionales, sinoembajadores del diálogo civilizacional y puentes de comunicación empática. A través de entrevistas enprofundidad con enviados culturales de 16 paíseslatinoamericanos —incluidos México, Costa Rica, Argentina, Chile y Panamá— exploraron las interacciones multidimensionales entre las civilizacioneschina y latinoamericana desde una posición de igualdad y empatía.
Estas entrevistas forman parte clave del proyecto de investigación de largo plazo del equipo, titulado “De la Escucha a la Co-Construcción: Resonancia Cultural e Identidad China-América Latina a través de RetratosLingüísticos.” Al construir un corpus rico en datoslingüísticos y documentar la participación práctica, elequipo ha elaborado un retrato tridimensional de la comunicación intercultural. Ahora, han dirigido sus cámaras y micrófonos hacia jóvenes creadores de contenido, académicos e influencers latinoamericanos: personas que están moldeando activamente un intercambio civilizacional más humano y resonante.
Una Comunidad de Futuro Compartido para la Humanidad: De la Retórica Diplomática a la Vida Cotidiana
“Esto no es solo una frase diplomática —es un consenso emocional vivido,” dijo el influencer mexicano Mauro Salazar cuando se le preguntó sobre su interpretación del término “comunidad de futuro compartido para la humanidad”.
Mauro, quien mantiene una relación intercultural con una pareja china, explicó cómo sus experiencias le enseñaron la importancia de “buscar puntos en común respetando las diferencias.” Participar en un concurso de videos cortos lo llevó a Nanjing, donde adquirió una apreciación más profunda de la historia y cultura china. Durante su visita al Memorial de la Masacre de Nanjing, se sintió conmovido por los paralelismos entre el sufrimiento de China en la guerra y las luchas coloniales de América Latina. “En ese momento, sentí que veía a nuestra propia gente bajo opresión colonial,” relató.
La bloguera costarricense Mariana Rodríguez ofreció una perspectiva marcada por el género y la empatía histórica: “Hemos vivido historias similares,” dijo. Para ella, el diálogo civilizacional debe ser descentralizado. “No debe ser un monólogo, sino un acto bidireccional de escucha mutua y narración compartida.”
Pluralidad en Convivencia: Una Comunicación Compartida a Través del Pacífico
Más allá de las viejas dicotomías entre Oriente y Occidente, muchas de las voces jóvenes latinoamericanas ven hoy a China no como un “otro” distante, sino como un compañero de viaje en su camino civilizacional.
Varios entrevistados destacaron el trabajo de restauración ecológica de China en la meseta de Loess como un modelo inspirador. El bloguero ambiental colombiano Pedro Casares comentó: “Esto demuestra cómo un país puede convertir la gobernanza ecológica en una narrativa nacional con participación masiva. Es una lección que América Latina puede aprender.”
La Iniciativa de la Franja y la Ruta también fue un tema recurrente. “Antes la veíamos como parte del juego de las grandes potencias,” dijo el creador de contenido panameño Guillermo. “Pero ahora entendemos que puede ser una verdadera oportunidad para el desarrollo regional —en economía digital, transporte e infraestructura. La experiencia de China es precisamente el tipo de apoyo práctico que necesitamos.”
Contar las Historias de China — y las Nuestras
Los momentos más conmovedores de las entrevistasfueron aquellos enraizados en encuentros culturalescotidianos. Muchos blogueros recordaron con emoción y sinceridad sus interacciones con personas chinascomunes.
“No estamos aquí para observar ni adular,” dijo elcreador de videos argentino Milo Vázquez. “Queremoscontar la historia de China —pero desde nuestra propiaperspectiva, con respeto y honestidad.”
Igualmente, importante es que esperan que el público chino también escuche sus voces. “Cuando hablamos de derechos indígenas o identidades poscoloniales, no queremos ser exotizados. Queremos comprensión —una real,” dijo uno de los participantes.
Es precisamente ese respeto mutuo y disposición para escuchar lo que transforma el “diálogo civilizacional” de un eslogan elevado a una empatía tangible —convirtiendo los malentendidos culturales en resonancia emocional.
Juventud como Constructora, No como Espectadora
Según el equipo del proyecto, el mayor descubrimiento de las entrevistas fue este: muchos jóvenes latinoamericanos “no se conforman con ser comprendidos —quieren co-crear.” Están ansiosos por actuar como puentes —a través de videos, pódcast y exposiciones digitales— para narrar conjuntamente los destinos entrelazados de China y América Latina.
Los jóvenes chinos también están evolucionando, pasando de ser narradores monológicos a participantes genuinos en el diálogo intercultural. A través de entrevistas, traducciones y proyectos conjuntos, se están convirtiendo en co-constructores de la comprensión mutua.
En efecto, la relación entre China y América Latina está experimentando una transformación —de “visitantes del Este” a “compañeros de destino compartido.” Ya no enmarcada por la dependencia de recursos o narrativas desajustadas, esta relación se basa cada vez más en el respeto mutuo y el deseo de un diálogo en igualdad de condiciones.
Y son precisamente estos jóvenes comunes —armados con micrófonos, cámaras y sinceridad— quienes están escribiendo el “diálogo civilizacional” en los márgenes de la historia y en el corazón de las personas reales



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